miércoles, 17 de julio de 2013

Capítulo 1.



El ruido de las olas, el cantar de los pájaros, la luz que entra por la rendija de la ventana... todo lo mejor para despertarse en mi primer día aquí. Nunca pensé en vivir en Jersey, pero así a sido. El trabajo de mi madre le quita mucho tiempo, demasiado exigente con su colada. Después de que mi padre nos dejara para irse a vivir con otra mujer, mi madre decidió aceptar la oferta que le dieron. Todo había sido tan repentino que lo pasamos fatal.
Me levanté con una gran sonrisa en mi rostro. Al minuto ya estaba mi hermano revoloteando por mi alrededor, el pequeño Izan de 4 años. Un niño rubio de unos hermosos ojos azules que hipnotizaban. El pequeño se subió en mi cama para poder saltar en ella, mientra yo me dirigía al baño para arreglarme. Me planche el pelo, me puse un poco de raya. Salí del baño pensando en lo que haría hoy, quería conocer esta ciudad.

-Vicky, mamá ha dicho que se va a trabajar, tienes que cuidarme- dijo Izan mientras se deslizaba de la cama para bajar de ella.

-Peque, hoy iremos a la playa,¿te apetece?- pregunté agarrándolo y poniéndomelo en la cintura.

-Sí, que divertido- dijo riéndose.

Lo bajé con cuidado y salió corriendo de la habitación.
Busqué en el armario. No tenía casi ropa, tenía que ir de compras en cuanto pudiera. Cogí mi bikini nuevo azul marino y blanco, una camiseta de tirantes rosa fosforita, unos pantalones cortos blancos y unas chanclas rosa palo. Agarré mi bolso y unas toallas. 'Estoy lista' pensé.
Bajé las escaleras de dos en dos, me sentía viva, con alegría. Hoy quería comerme el mundo. Sitio nuevo, vida nueva.
Lo primero que vi al bajar es a Izan comiéndose sus galletas preferidas en el sofá. Yo simplemente me bebí un zumo de naranja.

-Izan, ponte el bañador que nos vamos ya- le dije mientras me acababa el zumo.

-Vale- respondió mientras subía corriendo las escaleras.

A los pocos minutos ya estábamos los dos listos.
No nos demoramos mucho en llegar hasta la playa, ya que estábamos en segunda línea de playa. Algo bueno tenía que tener este sitio.
En cuanto llegamos Izan se soltó de mi mano y salió corriendo al agua, yo lo llamé pero al parecer no me escuchó. Había demasiada gente y me daba miedo perderlo.
Giré un momento la vista y ya no estaba.¿Dónde podría haberse metido este niño?
-¡Izan!- grité.
Nadie respondió.
Lo buscaba por toda partes, preguntaba a la gente. Quería que la tierra me tragase. ¿Cómo podía ser tan tonta?
A los 20 minutos lo ví a lo lejos jugando con algunas personas en las olas del mar. Me acerqué corriendo, con el corazón desbocado.
-Izan, que susto me has dado, ¿Porqué te has soltado de mi mano y has salido corriendo?- comenté gritando. Me sentía fatal.

Izan solo me miraba triste, movía el piececito con arrepentimiento. En ese momento me paré en un detalle. Unos chicos me miraban riéndose, supongo que de mi cara que en ese momento no sería muy preciosa que digamos, ya que estaba asustada.

-Lo siento teta, solo quería ir al agua- dijo haciendo pucheros. Nunca había podido regañar mucho a este enano, ya que era tan guapo que no podía enfadarme con él cuando ponía esa cara de cachorro.

-Va, no le hagas nada al nene- dijo uno de los chicos sonriendome encantadoramente. Era moreno, parecía grande ya que no lo podía ver bien porque estaba dentro del mar y unos preciosos ojos azules.

Yo simplemente hice caso omiso al comentario de aquel chico y agarré la mano de Izan y me giré para irme. Oí como Izan se despedia de aquellos chicos y ellos de él con un 'Cuídate pequeño'.
Todo aquel día paso sin nada más interesante. Volvímos de la playa por la tarde y me puse al ordenador. Recibí una llamada de mi amiga Ann. Mi mejor amiga desde parbulitos.
-¡Vicky! amore, ¿como estas?- preguntó y seguidamente continuó- ¿ya has hecho amigos?, espero que te acuerdes de nosotros, nosotros te hechamos muchísimo de menos feah. Dylan se ha pasado todo el día triste y bueno, Mary, Jhon y yo como siempre, te queremos mucho- paró de hablar supongo que porque se dió cuenta de que me estaba asfixiendo a preguntas.

-Ann cariño, os hecho mucho de menos a todos. No, todavía no tengo amigos. Dile a Dylan que no se preocupe que dentro de poco iré a visitaros y dale muchos besos de mi parte y a vosotros que os amo, esto es distinto sin vosotros. Pero tampoco está tan mal. Hay playa, centros comerciales, parques de atracciones...- dije tumbada en la cama, contándolo todo como si fuera una niña pequeña.

-Me alegro mucho Vicky, un día iremos a visitarte amore, ahora tengo que cortar, mi madre me reclama para nosequé de la casa. Te quiero, te llamaré pronto- dijo casi sin respirar, parecía que se iba a ahogar diciéndolo.

-Claro, aquí os espero con los brazos abiertos. Vale adios, my love ¡os quiero!- dije, en ese momento colgó.

Le pregunte a mi hermano si tenía hambre e hice la cena. Después de eso me fuí a dormir. Me acordé de cada manía de cada uno de mis amigos, de la forma de ser y de todo lo que tenía que ver con ellos. Eramos los mejores amigos y los echaba de menos. Después de esto me dejé caer en mi cama.
Esto solo había sido el principio. Mi primer día.